CIERVO COMUN (CERVUS ELAPHUS)

¿Quién no conoce la silueta del majestuoso ciervo? Este carismático animal de cuello ancho y cuernas, tiende a tener un pelaje rojizo en verano y grisáceo en invierno. En su región anal destaca una mancha blanquecina. Son muy estilizados, con largas patas, cuerpo estrecho y cabeza fina con dos enormes orejas.
Tienen una longitud total entre 160-250 cm y una altura en cruz que va aproximadamente desde 115-150 cm. Con un peso que oscila de 100-200 kg y su cola mide entre 12-15 cm.
Los ciervos tienen una gran capacidad para la carrera y el salto, pudiendo alcanzar los 70 km/h.
Las cuernas de estos animales son de queratina y pelo, por lo que solo la tienen parte del año. Se compone de cuatro partes: cuerna, contracuerna, candil y roseta. Cuando se cae la cornamenta, tras el desmogue, son difíciles de encontrar, porque son raidas por las ciervas y también por otros mamíferos.
Los ciervos pueden vivir entre 18-20 años, la madurez sexual para los machos es de 3 años y para las hembras de 2. El número de camadas al año es 1 y crías por parto 1.
Son animales que viven en la calle debido a que son expertos en el arte del camuflaje y de costumbres predominantemente nocturnas.
El cérvido posee una cabeza con grandes mandíbulas y dentición de típico vegetariano, es decir, sin incisivos superiores ni caninos inferiores. Además poseen un agudísimo oido, que viene dado por lo ovalado de sus grandes pabellones auriculares.
Las finas, largas y musculosas patas del ciervo están terminadas por afiladas pezuñas, que es su mejor arma defensiva cuando cocean con las patas delanteras.
Los territorios de los machos son fijados por medio de la impregnación de distintas ramas de árboles y arbustos con las glándulas odoríferas de los lagrimales. Lo mismo que también usan dichos árboles y arbustos para hacer la escoda, que es la acción de desprenderse de la piel que recubre la cuerna durante el crecimiento.
Los dominios de los cérvidos son el bosque de coníferas, bosque caducifolio y boque mediterráneo, aunque su oportunismo les permite sobrevivir en zonas desarboladas.
Mientras abunden las gramíneas, cultivadas o no, los ciervos se dedicarán a pastar como la mayoría de los grandes fitófagos, aunque los tallos y yemas tiernas de la incipiente vegetación constituyen una de las preferencias alimentarias de éstos.
Entre los ciervos, los machos son los indiscutibles protagonistas de las paradas nupciales. Cuando llega el tiempo del celo, se establecen en zonas especiales, claros del bosque y otras zonas despejadas, lanzando poderosos bramidos que pueden oirse a gran distancia. Esta poderosa llamada dice su estado de excitación, tanto a sus congéneres como a las hembras. Así los rebaños se van juntando y se va creando un territorio temporal, de forma que cada macho tiene un pedazo de tierra en la que no permite más presencia que las hembras de su harén. Si otro macho se acerca, tienen lugar las fuertes peleas en las que suele salir el más fuerte, para cubrir a un mayor número de hembras.

Hola, soy Antonio, y después daros a conocer (un poquito más) a este “majestuoso” animal, como se le tiene en estima, podréis verlos en nuestra finca en total libertad, aunque no es fácil, por su manera de pasar desapercibidos. Siempre están haciendo turismo rural por los alrededores y eso hace que más de la mitad de los almendros que teníamos los hayan tronchado para comerse los brotes tiernos y se hayan secado, con lo cual para nosotros son bastante dañinos. No obstante si los queréis ver en total libertad, pasaros por nuestra casa-molino para conocerlos mejor, y con esto me despido hasta la próxima para que penséis en un buen turismo rural. Chao.

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