GINETA (GENETTA GENETTA)

Este animal, que bien puede clasificarse como el tatarabuelo de los gatos, tiene la apariencia de un enorme gato, provisto de una gran cola anillada. La longitud del cuerpo es entre 49 y 56 cms, la longitud de la cola entre 40 y 48 cms, una altura a la cruz entre 16 y 20 cms y un peso entre 1 y 2 kgs.
Posee pabellones auriculares desarrollados, un hocico prominente con una mancha blanca en el extremo de éste. Las extremidades son bastante cortas. El pelaje es manchado de negro con un diseño muy irregular, sobre fondo pálido, amarillento grisáceo.
La cabeza de la gineta posee una vista penetrante capaz de ver con muy baja luminosidad, un oído finísimo, bigotes táctiles que informan de los mínimos obstáculos cuando avanza en la espesura del bosque.
Las patas, cortas, tienen una disposición semirretráctil de las uñas que resulta muy eficaz para un animal que corre o trepa con la misma habilidad. Las uñas salen totalmente en el momento de cazar.
La cola larga, gruesa y contrastada le sirve como balancín, estabilizador y como timón direccional, tanto en la carrera como en los saltos. Se ha comprobado que la gineta puede saltar distancias de 4 o 5 m y correr a una velocidad de 50 km/h.
La gineta es muy adaptable y se desenvuelve bien desde el bosque de coníferas, caducifolio, bosque mediterráneo, en ríos, lagos y marismas.
Este animal es muy oportunista, con lo que su dieta es muy variada. Prácticamente todo tipo de alimento nutritivo puede incorporarse a su alimentación, desde un fruto hasta un mamífero, pasando por insectos, anfibios, reptiles, aves, carroña y peces. Pero en invierno tienen especial predilección por las aves de corral, ya que los alimentos escasean (nuestro corral sufrió, hace 3 inviernos, el ataque de una gineta, que prácticamente mató todas las aves que teníamos, que por cierto eran de raza).
La versatilidad y el oportunismo puede calificar el comportamiento predador de la gineta. No puede afirmarse que prefiera una determinada táctica de caza. Como infatigable merodeador, puede dedicarse a coger fruta e insectos , acechar pequeños mamíferos y asaltar corrales en una misma salida. Incluso se puede meter en una madriguera de conejos para cazarlos.
Los partos de este animal pueden producirse en cualquier época del año aunque con mayor probabilidad en primavera. Los huecos de árboles, terreras, cuevas naturales o vegetación enmarañada son los lugares más utilizados para guardar las camadas.
Este animal, para que engañaros, es muy difícil y complicado de verlo, ya que es escurridizo, silencioso y nocturno (en el tiempo que llevo viviendo en el molino, sólo lo he visto en dos ocasiones). Pero si venís de vez en cuando a visitarnos para hacer un poco de turismo rural a nuestra casa-molino, seguro que al fín conseguiréis ver este hermoso animal, merece la pena, pudiendo disfrutar de todo el ecosistema que hay en el entorno de la hacienda. Y con este pedazo de artículo dedicado al turismo rural, me despido hasta la próxima. Chao.

Anuncios